24 mayo 2006

El cumpleaños











Mañana tengo un cumpleaños importante.
-Te vas a sentar en la mesa con los Fernández y los Gutiérrez -dijeron. Yo me pregunto quiénes son los Fernández y los Bermúdez. Con esos nombres, deben ser aburridísimos.
-¿Quienes son los Fernández y los Bermúdez?
-Gutiérrez -me corrigen-
El cumpleaños no es algo que se haga siempre y aunque en esencia es siempre el mismo, esta es la primera vez que es a todo lujo.
Hay que estar a las diez. Después cierran las puertas y no puede entrar nadie.
-¿Podré cambiar de asiento con alguien que tenga un mejor nombre, como por ejemplo Juan, o Jorge?
-Vos te sentás con Juan Fernández , Jorge Gutiérrez y sus señoras.
Espero que las señoras no se llamen Susana o Marta.
-Marta y Susana, ¿las conocés?
-Creo que no. Y que se va a comer?
-Por las dudas andá comida. Es posible que los Fernández se coman todo, aunque seguramente los Gutiérrez te van a defender, pero eso no garantiza que finalmente comas. Son buena gente. No le hagas caso al chusmerío.
-¿Qué chusmerío? ¿Chusmerío sobre quién, sobre los Fernández o sobre los Bermúdez?
-Gutiérrez -me corrigen.
Hay que ir de Gala me dijeron.
-Vos preocupate por el vestido. Marta va de rojo y Susana de azul, así que te conviene vestirte de amarillo.
Busco y busco pero no consigo un vestido amarillo.
Al fin encuentro uno de seda. Es de color marfil, con encaje. Espero que Marta y Susana no me miren mal.
Esa noche sueño que recorro lugares y lugares y el regalo nunca está porque un montón de Martas y Susanas, Fernández y Bermúdez ya compraron todo. Cuando me despierto, decido que no tiene sentido salir a recorrer lugares, si total Martas y Susanas ya compraron todo.
-No conseguí vestido amarillo, pero tengo uno marfil.
-Igual, son nada más que chismes. No creo que haya problemas.
Espero ansiosa el instante en que en mi reloj sean las diez, momento en el que entraré al salón vestida de marfil, con el corazón latiendo fuerte mientras escucho los gritos de horror de Marta y de Susana, que esperan verme llegar de amarillo, en tanto una multitud desesperada, comprueba para siempre si los chismes son sólo chismes.

Por suerte, en todos los cumpleaños hay gente que sobrevive para contar los cosas.
¿Los maridos irán en composé con las esposas?
-¿El señor Fernández y el señor Bermúdez cómo van a ir vestidos?
-Gutiérrez -me corrigen.

cuentos cortos, relatos breves, poemas