18 junio 2006

¿A qué llamamos en la oscuridad?

Voy cediendo plácidamente al sueño.
Desde su cucha, me despiertan los gemidos de mi perro sufriendo una pesadilla.
Adormecida lo llamo y le ordeno subir a mi cama.
Él deja de soñar y por unos instantes reina el silencio en la negrura de la habitación.
Lo vuelvo a llamar hasta que advierto como trepa a mis pies y en la oscuridad se va acercando lentamente hacia mi rostro.
Noto la lentitud con que lo hace.
Siento su hocico frío olfateándome, la tibieza de su aliento en mi mejilla, una lamida suave. E
xtiendo la mano para recostarlo a mi lado.
Entonces, desde su cucha, oigo los gemidos de mi perro, tornando a su
pesadill
a.

cuentos, relatos, poemas